Diego Agnelli: “Como empresario puedo hacer una diferencia y eso me da mucha satisfacción”.

“Fue amor a primera vista”, dice el empresario turístico argentino Diego Agnelli cuando habla del legendario hotel Peter Miller en Miami Beach.

El edificio, una obra original de Russell Pancoast, nieto de John Collins, fundador de Miami Beach, es hoy Lennox Miami Beach, uno de los hoteles más recomendados de la ciudad por sitios especializados como Trip Advisor.

Pero no siempre fue así. Cuando en 2009 Agnelli pasó con su carro por la puerta y se enamoró, hacía muchos años que el hotel Peter Miller, designado como edificio histórico por la ciudad, ya no brillaba. Después de haber sido la sede del comando de entrenamiento técnico de la Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial, el hotel se había convertido en un edificio más de Miami Beach.

Si hubiera que describir a Agnelli con una sola palabra, sería probablemente con el adjetivo “persistente”. La metamorfosis del Peter Miller llevó exactamente 10 años: un año de negociaciones para comprar el edificio y nueve para renovarlo, junto a dos piezas más pequeñas adyacentes, de estilo “Mediterranean Revival”, y un edificio nuevo.

Nada pudo contra la determinación de Agnelli. El resultado fue un producto hotelero innovador que fue un éxito inmediato.

En Miami Beach, hasta la llegada de Lennox, explica el empresario, había un enorme nicho desatendido. Los visitantes podían elegir un hotel de mucho lujo sobre la playa, con tarifas que rondan los 800 dólares la noche, o algún hotel de tarifa más moderada – 250 dólares la noche en promedio.

“No había ningún hotel en el medio, que tuvieras un servicio de primera línea, con atención personalizada y cuidado de cada detalle, donde te hacen sentir como en casa, pero con una tarifa intermedia”, dice Agnelli.

Así, la apertura de Lennox, además de traer 100 millones de dólares en capitales privados, abrió un nuevo mercado para el turismo en Miami Beach, el del ‘small luxury hotel’. Lennox contribuyó además a la renovación de una zona de la ciudad que, comparada con la mega famosa y lujosa South Beach, había quedado algo rezagada.

La historia de la persistencia de Agnelli no comienza en Miami sino en el fin del mundo. Ushuaia, en la Patagonia argentina, fue donde el empresario argentino, con apenas 25 años, abrió el primer Lennox Hotel y donde también descubrió una satisfacción adicional a la de progresar en los negocios: la de convertirse en un pilar de la comunidad.

“Me di cuenta de que como empresario puedo hacer una diferencia y eso me da mucha satisfacción”, dice Agnelli. “Mis emprendimientos ayudan a la economía local generando ingresos, pero también trabajos de calidad. Los colaboradores llevan un promedio de 15 años con la empresa, y muchas veces quizás comienzan como meseros y hoy son gerentes.”

Durante los últimos 15 años, Agnelli fue reconocido varias veces por la ciudad de Buenos Aires y por el Ministerio de Turismo de Argentina por su aporte original al sector turístico.

Antes de abrir en Miami Beach, Agnelli renovó una propiedad abandonada en Buenos Aires y creó el segundo Lennox Hotel de la cadena.

Hoy, radicado en Miami, planea sus siguientes pasos. En línea con su personalidad emprendedora, está viendo propiedades en importantes ciudades estadounidenses para seguir poniendo su impronta en el mercado

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